Cuidado de tus prendas
Te encariñaste con un sweater, lo usaste todo el invierno, y un día lo lavaste apurada y nunca volvió a ser el mismo. Nos pasó a todas. La buena noticia: cuidar un tejido lleva menos de lo que creés, y bien cuidado te dura años. Te contamos cómo lo hacemos nosotras.
El lavado, a mano y sin drama
Son prendas delicadas, así que el lavarropas queda afuera. Pero el lavado a mano es mucho más simple de lo que suena:
- Llená un balde con agua fría y un poco de jabón para lana o para prendas delicadas.
- Sumergí la prenda y dejala en remojo unos minutos, tranquila, que absorba el agua.
- Movela apenas dentro del agua. Y acá lo importante: no la frotes, no la estrujes ni la retuerzas. Es lo que más las arruina.
El secado, donde se juega todo
Este es el paso que casi todas se saltean, y es el que hace la diferencia. Colgar una prenda tejida mojada es la forma más rápida de que se estire y no vuelva nunca a su forma.
- Sacala del agua sin escurrir y apoyala estirada sobre una toalla.
- Enrollá la toalla con la prenda adentro y presioná suave: la toalla se lleva el agua sin maltratarla.
- Dejala secar tendida en horizontal, sobre un tender o una mesa, siempre a la sombra.
Cómo guardarlas
Para que no pierdan la forma, guardá los tejidos doblados, nunca en percha: el peso los estira desde los hombros. Y antes de guardarlos por temporada, lavalos aunque parezcan limpios.
Un secreto de casa: guardá una bolsita de lavanda o un trocito de cedro junto a los tejidos. Mantiene las polillas lejos sin químicos, y tus prendas huelen siempre bien.
Seguí aprendiendo
En nuestro blog escribimos sobre tejidos, tendencias y las mil formas de combinarlos. Y si querés sumar prendas nuevas, mirá toda la colección o pasá por alguno de nuestros locales.
